Alexandra probó el helado.
- Esta riquísimo, muchas gracias.
- De nada… no sé cómo te gustan esas cosas.
- Los dulces son un regalo para el paladar… bueno para todos menos para el tuyo Akira.
- Exacto.
Akira se desperezo y se llevo las manos a la nuca mirando el cielo, la primavera empezaba a terminar y dejaba paso a un caluroso verano.
- Parece que estas más animada.
- Los helados ayudan a animar a las mujeres.
- Y un buen polvo también.
Alexandra se rió.
- Si, supongo que también; pero ese no es mi caso.
Akira se ladeo y la miró.
- ¿Quieres que haga subir a alguien? Seguro que Aamon te echa una mano encan.. Sasha?
Alexandra no escuchaba las palabras de Akira tenía la mirada fija en otro lado.
- El helado se te esta derritiendo, te mancharás
Akira siguió la mirada de Alexandra y sonrió.
- Tienes buen gusto Alexandra.
Alexandra sacudió la cabeza y lo miro.
- Lo siento estaba pensando.
Akira sonrió divertido.
- Yo más bien creo que fantaseando con el rubio del banco de delante.
Alexandra se sonrojo.
- Oh vamos Akira no digas tonterías.
- Se te derrite
- ¡Ai! - lamió rápidamente el helado - El calor los deshace rápidamente.
- Yo creo que es porque prestabas más atención al rubio que al helado.
- ¡Que no Akira!
Akira pasó el brazo por detrás de Alexandra.
- No me digas que es el que te quita el sueño.
- No seas bobo.
- Si no fuera verdad no te enfadarías.
- Yo no me enfado.
- Te molestas.
Alexandra se mordió el labio inferior e hinchó los carrillos.
- Esta bien… tú ganas.
- Por eso vienes a “leer” todos los días al parque ¿verdad?
- Solo un ratito.
- Y ¿por qué no le dices nada?
- ¿Estás loco? No lo conozco de nada.
- ¡Oh vamos! No creo que hayas perdido tus dotes de antaño.
- Eso es jugar sucio Akira.
- Esta riquísimo, muchas gracias.
- De nada… no sé cómo te gustan esas cosas.
- Los dulces son un regalo para el paladar… bueno para todos menos para el tuyo Akira.
- Exacto.
Akira se desperezo y se llevo las manos a la nuca mirando el cielo, la primavera empezaba a terminar y dejaba paso a un caluroso verano.
- Parece que estas más animada.
- Los helados ayudan a animar a las mujeres.
- Y un buen polvo también.
Alexandra se rió.
- Si, supongo que también; pero ese no es mi caso.
Akira se ladeo y la miró.
- ¿Quieres que haga subir a alguien? Seguro que Aamon te echa una mano encan.. Sasha?
Alexandra no escuchaba las palabras de Akira tenía la mirada fija en otro lado.
- El helado se te esta derritiendo, te mancharás
Akira siguió la mirada de Alexandra y sonrió.
- Tienes buen gusto Alexandra.
Alexandra sacudió la cabeza y lo miro.
- Lo siento estaba pensando.
Akira sonrió divertido.
- Yo más bien creo que fantaseando con el rubio del banco de delante.
Alexandra se sonrojo.
- Oh vamos Akira no digas tonterías.
- Se te derrite
- ¡Ai! - lamió rápidamente el helado - El calor los deshace rápidamente.
- Yo creo que es porque prestabas más atención al rubio que al helado.
- ¡Que no Akira!
Akira pasó el brazo por detrás de Alexandra.
- No me digas que es el que te quita el sueño.
- No seas bobo.
- Si no fuera verdad no te enfadarías.
- Yo no me enfado.
- Te molestas.
Alexandra se mordió el labio inferior e hinchó los carrillos.
- Esta bien… tú ganas.
- Por eso vienes a “leer” todos los días al parque ¿verdad?
- Solo un ratito.
- Y ¿por qué no le dices nada?
- ¿Estás loco? No lo conozco de nada.
- ¡Oh vamos! No creo que hayas perdido tus dotes de antaño.
- Eso es jugar sucio Akira.
Akira rió y saco el móvil enviando un sms, el joven “rubio”
rebusco en su bolsillo sonriendo y alzando el rostro como buscando a alguien.
De repente su mirada se cruzo con la de Alexandra y esta se sonrojo bajando la
mirada. Este por el contrario, se alzo del banco y se acerco sentándose junto a
ellos sonriendo pidiendo un café solo al camarero.
Alexandra no entendía nada de lo que en ese instante estaba
ocurriendo, miro de reojo al joven y volvió a sonrojarse. Este río al ver su
reacción mientras Akira hacia lo mismo.
-
Alexandra este es Dean Taylor. Dean esta es
Alexandra Ivanov una amiga.
-
¡Oh vaya! – exclamo Dean mirando Akira – Que raro
que tu tengas una amiga.
Akira le dio un capón a Dean y este se froto la cabeza,
consiguiendo al fin que Alexandra riera.
-
Es un placer Alexandra. – sonrió amablemente mirándola
– Un gran placer.
Ella alzo la vista hacia él intentando no sonrojarse una vez
más, y sonrió dulcemente, esa típica sonrisa de Sasha que tanto le gustaba
Akira.
-
Igualmente, es un placer Dean.

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